De visita en Raventós i Blanc

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Roure Raventós i Blanc

El roble de más de quinientos años que preside la plaza alrededor de la cuál se levanta la bodega y cava de Raventós i Blanc ya nos dice mucho de cómo se hacen las cosas en esta bodega que apuesta por la gran calidad en sus productos y situada en Sant Sadurní d’Anoia, justo en el corazón de las DO Cava y DO Penedès. De ella, cada año salen unas 600.000 botellas de cava y vino.

vinasRAVENTOSiBLANC

Pero antes de conocer el producto final, resulta mucho más interesante empezar por el principio de los principios: la viña que ocupa unas 60 hectáreas de las 100 que tiene toda la finca. Justo llegar a la bodega, Joan, uno de los enólogos nos lleva hasta la viña de la Plana, dónde hay un importante grosor de tierra bajo la cuál se esconde la piedra calcárea. Joan nos cuenta que esto, junto a una orientación norte, da a la uva poca graduación pero mucho sabor, y se convierte ideal para caldos de largo recorrido.

Poco a poca, nuestra ruta vinícola avanza entre las diferentes viñas de la finca hasta llegar a las zonas más altas con poca tierra y mucha piedra que hace una uva más sufrida y de más graduación. Entre vids, Joan tambien nos cuenta que se hacen tratamientos ecológicos contra plagas y hongos para salvaguardar la calidad de la uva. “En la bodega, la calidad de la uva se puede mantener, pero no mejorar”, señala con insistencia.

Cuando estamos de vuelta a la bodega, vemos por donde llegan las uvas. Todo se hace aprovechando la fuerza de la gravedad. Ahora, la actividad en esta zona es mínima, pero durante la vendimia la actividad no cesa. Las uvas de los vinos de Raventós i Blanc proceden la misma finca o de viticultores de zonas próximas. Precisamente para evitar que su calidad quede mermada, se transporta en pequeños remolques que vienen de zonas muy cercanas. En la bodega no quieren largos recorridos con la uva dentro del tractor donde puede empezar a aplastar, el mosto fermentaria sin control y el futuro vino podría perder calidad. De hecho, durante todo el año los viñedos se cuidan al máximo para potenciar la calidad de los cavas y vinos que luego solo se encontrarán en tiendas especializadas y en las cartas de los restaurantes. Para ello, siempre se contrata el mismo grupo de trabajadores para realizar las tareas de poda de la vid y cosechar la uva.

De allí pasamos a la sala con las grandes tinas de acero, la sala de barricas y en la línea donde se embotella el vino y el cava. Aunque sea de pasada, Joan nos recuerda que el cava con el sello de la Denominación de Origen blanco, se trata de un cava joven, con una crianza de unos nueve meses. Si es verde, la crianza mínima es de 15 meses y la etiqueta negra, la de máxima distinción siginifica que el cava ha pasado una crianza mínima de 30 meses antes de llegar salir de la cava.

El último punto antes de acabar el recorrido es la cava, donde en medio de una tranquilidad desesperante dentro de las botellas se vive una actividad frenética. El vino espumoso no deja de evolucionar, gana calidades y se convierte en mejor a la espera de la ocasión que merezca la apertura de la botella.

Interior Cava Raventós i Blanc

Justo después, una cata on los mejores cavas de la bodega. ¿Que decir al respeto? ¿Si una família ha cuidado un roble consiguiendo que viva durante más de 500 años, como deben ser sus vinos y cavas?

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2 comentarios en “De visita en Raventós i Blanc

  1. con sabor a corcho, almenos así fue durante el año pasado con su botella roja, por eso dejamos de servirla en nuestro restaurante

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