Enoturismo: de visita en las cavas Pere Ventura

Share with:


galeriaPEREventura

Este fin de semana nos hemos escapados hasta el Penedès, a Sant Sadurní d’Anoia, donde hemos visitado las cavas Pere Ventura. Se trata de unas cavas de unos 20 años de antigüedad pero su arquitectura es espectacular. Construidas a principio de los años 90 del siglo XX, sus propietarios apostaron por mantener el modelo tradicional de cavas, con las “voltas” y columnas más tradicionales que parecen más propias de una cava o bodega de principios del siglo XX que de finales del mismo período, que es cuando se construyo esta cava. A lo largo de la visita pudimos disfrutar de las diferentes partes de la cava y comprobar que allí todos los procesos que ayudan a fermentar y envejecer el cava son manuales. Y es que bajo tierra, entre escaleras y pasillos estrechos, no pasan las máquinas, solo personas. Y en medio de una oscuridad casi absoluta, las humedades del sótano ayudan a la procreación de pequeños hongos que lo envuelven todo, todo y todo: cubren las botellas de blanco y el moho cubre hasta las rejas de la escalera. Todo para el cava consiga su mejor sabor en el momento óptimo.

botellasPEREventura

Y llegando casi al final de la visita descubrimos la capilla, donde se guarda una pequeña parte de la producción de cada año con el objetivo de poder compararla con las siguientes mediante catas verticales. Pero estas catas son un privilegio reservado a los propietarios y expertos de la bodega. Allí, solo podemos mirar. Después del paso por la capilla, volvemos a pleno siglo XXI. En el espacio donde se retiran las “mares” del cava, la parte sólida que se acumula en el interior de la botella durante el largo proceso de fermentación. Allí, se completa todo el procesa y se deja la botella preparada para su expedición. La mayoría irán a mercados internacionales y solo una pequeña parte será para el consumo interior. Eso sí, el mejor de sus cavas, La Pubilla, con una producción limitada no sale de nuestras fronteras.

Y después de pasear casi un kilómetro entre galerías con botellas de cava por todas partes, podemos disfrutar de los cavas en la cata final. Realmente son unos cavas especiales, en los que se notan los cuidados que se le prestan des de antes que nazca la uva hasta el último momento de su paso en la bodega. Probamos cinco: el Brut Primer, el Tresor Brut Reserva, el Cuvée Maria del Mar, el Maria del Mar Rosé y el Tresor Brut Rosé. Todos y sin excepción alguno, hicieron las delicias de nuestro paladar y compramos algunos para disfrutarlos en casa con más calma.

De hecho, el único pero de la visita era la poca espontaneidad de la guía. Sus explicaciones eran totalmente correctas y despejaba todas las dudas pero parecía que se había aprendido el manual de memoria y su distancia con los visitantes dificultaba sentir que estar allí era una experiencia especial y única, como debe transmitirse en un entorno tan especial.

Por otra parte, resulta muy interesante que los 10 euros de la visita, después te los descuentan en la compra de cava en su tienda.

pereVENTURA2

Share with:


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>