Cómo identificar un vino de calidad

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El vino es un producto que cada día tiene mayor presencia a nivel internacional. En medio de toda de esta tendencia mundial, se busca destacar entre la competencia por la calidad del producto. Por ello, están tan de moda los vinos de autor. Estos vinos se caracterizan por ser originales, diferentes, de alta calidad y escasa producción.

Cabe señalar que la calidad de un vino viene determinada por muchos factores donde intervienen los cinco sentidos. Por ello, una persona que no es experta en la materia puede apreciar la calidad del vino de una forma diferente de la de un enólogo. Al fin y al cabo, la calidad es relativa y varía en función de cada persona.

No obstante, el etiquetado a través de laboratorios garantiza la calidad del vino al margen de los gustos sensoriales.  Estos etiquetados reflejan que ha habido un control en las diferentes etapas de la vinificación y que, por tanto, se trata de un vino de calidad.

Aspectos a tener en cuenta para determinar la calidad del vino

Como se ha dicho anteriormente, el etiquetado a través de laboratorios es el método que garantiza la calidad de un vino, sin que intervengan los gustos sensoriales que son tan subjetivos para cada persona. Pero, si al margen del etiquetado, se quiere averiguar si el vino es de calidad o no, hay que empezar por tener en cuenta el equilibro.

El equilibrio es la relación que existe entre el dulzor, la acidez, el alcohol y el tanino. Para conseguir el equilibrio es necesario que ninguno de los elementos sobresalga por encima de otro. Es decir, que los elementos más duros, el tanino y la acidez, se mezclen adecuadamente con el alcohol y el azúcar, que son los elementos más suaves.

Otro aspecto a destacar para conocer la calidad de un vino es la longitud, que hace referencia al sabor que se queda en la lengua y en el interior de la boca, y que se mantiene después de haber tragado el vino. Un vino corto es aquel que tiene intensidad al principio, pero su sabor se pierde rápidamente después de haberlo tragado.

Un vino profundo, complejo y con carácter

Para identificar un buen vino también hay tener en cuenta la profundidad. La profundidad hace referencia a si un vino tiene varias capas de sabor o por el contrario es plano y unidimensional. Un vino plano no es un vino de calidad, ya que es el vino que no sabe a nada. Por tanto, es importante tener un equilibrio entre los elementos del vino, ya que la ausencia de alguno de estos cuatro elementos puede ocasionar que el vino sea plano y se pierda toda la esencia.

Por otro lado, un vino simple y adecuado no es un mal vino. No obstante, un vino que siga ofreciendo sensaciones novedosas después de un tiempo es más atractivo. Por tanto, se considera un vino de mayor calidad, aquel que sigue aportando sabores nuevos en cada sorbo.

De la misma forma, un vino con carácter es aquel que transmite personalidad nada más probarlo, ya sea por la variedad de las uvas, las regiones, los aromas, la mineralidad del vino… Por tanto, el vino que se diferencie del resto por ser único, ese será un buen vino.

Cómo comprobar la calidad de un vino a través de la vista

Uno de los sentidos que más hay que utilizar para determinar la calidad del vino es la vista. Por ejemplo, a través de la vista se puede determinar el grado de limpieza del vino. Un vino limpio indica que ha sido correctamente elaborado tanto en su fase de filtrado como en las fases de fermentación, clarificado y estabilización. Los vinos viejos pueden resultar turbios a la vista. De cualquier forma, la “suciedad” o las sustancias en el vino es indicador de baja calidad.

El brillo también es importante a la hora de determinar la calidad. Esta propiedad indica el grado de acidez del vino. Cuanto más ácido, más brillo tiene el vino. Por tanto, la ausencia de brillo indica poca acidez. Asimismo, el brillo es indicador de la edad del vino, ya que a mayor edad del vino, menor brillo. Con respecto a la efervescencia, las burbujas en los vinos con espuma son normales. Sin embargo, en los vinos menos espumosos, suele ser indicador de un gran defecto, a no ser que se trate de vinos blancos o rosados.

La fluidez es otro indicador para saber si un vino es de calidad. La viscosidad revela un fallo en la elaboración del vino. En cambio, si es fluido se trata de un vino joven. No obstante, cuando se trata de un vino dulce, una mayor densidad puede indicar más presencia de alcohol y azúcar. Por otro lado, las lágrimas que se forman en la copa no son sinónimo de imperfección, tan solo refleja el grado de glicerina y alcohol.

La calidad se descubre a través del color

El color del vino indica una gran variedad de características como el origen, el tipo de uva o la edad. De hecho, un vino de tono rojo es sinónimo de frescura y juventud, un vino con un tono más naranja refleja cierta longevidad y, en un vino blanco, el tono oscuro indica cierto punto de oxidación. Además, cuando evoluciona del rojo al violeta indica que el vino tiene de 1 a 2 años. En cambio, el rojo rubí del vino aparece a partir del tercer año y el rojo teja aparece a partir del séptimo año.

Por último, la presencia de sedimentos no tiene porque ser un defecto ni modificar el sabor del vino, a no ser que el vino se muestre turbio. Si el vino es blanco y presenta cristales pequeños puede ser por la baja temperatura. Para evitar este problema es aconsejable someter al vino a la decantación.

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