Archivo de la categoría: Enorrelatos

Sant Jordi con escritores en las bodegas de cava

La Asociación de Elaboradores de Cava (AECAVA) y quince editoriales proponen para este Sant Jordi una iniciativa singular: Sant Jordi als cellers (Sant Jordi en las bodegas). Será el fin de semana del 24 y 25 de abril con un total de veintiséis bodegas ubicadas en el Penedés, Tarragona y Alella que celebrarán el día de la rosa y el libro abriendo sus puertas con actividades vinculadas a la literatura.

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Enorrelatos: el legado del inventor

Hace tiempo conocí a un inventor maldito. Su maldición no era la falta de imaginación, ya que tenía muy buenas ideas, sino su miedo a llevarlas a cabo. Tenía pánico a comprobar si sus inventos serían útiles, si gustarían o no a la gente. Por eso cuando sus vecinos le preguntaban en qué estaba trabajando, él siempre tenía algún pretexto: “Estoy pensando algo nuevo”, “Tengo que hacer algunas modificaciones” o “No puedo contarte nada”. Ayer, leyendo el periódico, me llevé una desagradable sorpresa al toparme con su esquela y una gran tristeza se hizo presa de mí. No solo porque era una magnífica persona sino porque, a causa de su miedo, siempre se le recordará como un gran inventor; un inventor de excusas.

El vino que me inspiró: Silencis 2010.DO Penedès.

 

Enorrelatos: Exceso de amor

Cuando era pequeño le diagnosticaron una rara enfermedad: amaba demasiado fuerte. Eso le obligó a vivir solo, preguntándose cómo sería querer a alguien con todas sus fuerzas pero sin poder hallar nunca la respuesta. Hasta que un día maldito la conoció. Quiso luchar contra su corazón, pero se dio cuenta que no ganaría la partida ya que ella también estaba enferma: era muy fácil de querer. El día que decidió amarla entendió que no volvería a verla nunca más. Triste y pusilánime de nuevo, recordó las palabras que lo habían acompañado a lo largo de su vida:

“El amor siempre iluminará el camino de tu soledad”.

El vino que me inspiró: GR-174 2009. Priorat.

Por David RódenasExceso de amor

Enorrelatos: historias con postgusto. Mucho en común

La semana pasada me dejaron plantado. Había quedado con una mujer que decidió por unanimidad (y por SMS) que mjor qdbams otro dia. Como ya había pedido una copa de vino decidí buscar algo que hacer mientras me la tomaba y solo encontré un bolígrafo en mi chaqueta y un trozo de papel sobre la mesa. Sé que McGyver podría haber construido una máquina del tiempo con eso, pero como yo soy de letras pensé en buscar algo interesante sobre lo que llenar algunas líneas.

Después de un rato estrujándome los sesos una frase salió disparada por mi boca, saltándose sin pudor el peaje de mi consciencia: los vinos y los relatos breves tienen mucho en común.

Reflexioné un momento y vi que era cierto. En primer lugar ambos son únicos; cada vino tiene unos rasgos diferenciales igual que cada relato nos cuenta una historia determinada. En segundo lugar ambos necesitan ser saboreados en condiciones óptimas; no disfrutas igual leyendo en medio de una manifestación que sentado en tu butaca, como no degustas igual un caldo en un vaso de plástico que en una copa de cristal.

Finalmente vi que saborear un vino es una sensación fugaz que puede convertirse en un recuerdo agradable cuando éste es de calidad. Entonces, ¿podría un relato dejarnos el mismo buen sabor? ¿Puede un relato tener postgusto?

Para tratar de comprobarlo escribí un relato breve inspirándome en las sensaciones que me brindó una copa de vino, con la intención (pero sin la garantía) que lo que salga de mi cabeza pueda estar a la altura de lo que inunda mis sentidos.

Espero que disfrutes con mi primer Enorrelato.

David Ródenas

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Solo una vez

Los segundos están ansiosos por ser minutos. Los minutos, por ser horas. Y las horas por ser días. Pero cuando se convierten en años todo cambia; la nostalgia del pasado sustituye el ansia sobre el futuro. Porque por mucho que les pese, los años no podrán volver a disfrutar de cada instante como si fuera el primero.

El vino que me inspiró: Pago de los Capellanes 2009. Ribera Duero.