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Cata del Barrio de la Estación de Haro se celebrará en junio de 2018

Cata barrio estación de Haro

La tercera edición de la Cata del Barrio de la Estación de Haro ya tiene fecha. Se celebrará el 16 de junio de 2018. Hasta ahora, las dos ediciones de esta iniciativa centrada en el mundo del vino se habían celebrado en otoño pero la coincidencia con la época de vendimia ha motivado el cambio de fechas. Sigue leyendo

Tonelería Muga

De visita en bodegas de la Rioja (2): Muga

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En nuestro viaje por la Rioja, la segunda parada en una bodega es Muga, en el mismo barrio de la estación de Haro que la Rioja Alta. La bodega no es centenaria (primero hacían el vino en el pueblo y más adelante se trasladaron al barrio de la Estación) pero tiene una gran historia y sus instalaciones son un excelente ejemplo de combinación entre tradición y modernidad. De hecho en el exterior des de la rotonda del barrio de la estación de Haro, se puede ver la torre y la entrada en el centro de visitantes que son un claro ejemplo de esta modernidad. Pero no se ha olvidado de la tradición y se conserva la casa donde la familia empezó a hacer vino en el barrio de la Estación.

Entramos en el Wine Bar de las bodegas, un espacio ideal para relajarse todo tomando uno de los vinos de la bodega. Es difícil elegir porqué toda la gama es excelente. Después del paso por el Wine Bar entramos en la bodega.

Una parte del secreto de los vinos de la familia Muga se cuece en el patio de su bodega. Allí es donde ya antes que la uva llegue a la bodega se forjan las barricas. La madera se ha estado secando más de dos años al aire libre, bajo el sol, la nubes, el viento, la lluvia… Muga tiene sus propios toneleros que hacen de forma artesanal las barricas de madera que se usan para hacer el vino que acabará en las aproximadamente 1.500.000 botellas que cada año salen de la bodega familiar. De hecho, también es el patio de vendimias donde durante la época de cosecha de la uva hay una gran actividad. Aquí llega la uva, cosechada a mano para poder hacer una buena selección en la misma cepa. Además, también se hace una selección en cinta para desechar los impropios y todo aquello que no debe entrar en el tino. También nos cuentan que el raspón, vuelve a la viña: se aprovecha para a abonar el terreno y además se reducen los residuos. Y poco a poco vamos bajando a las entrañas de la bodega. Así paseamos por sus salas de tinos. Muga conserva al máximo la tradición y sus tinos, donde el mosto fermenta y se convierte en vino son de madera, un hecho casi insólito en España donde el acero ha ido sustituyendo este material tradicional. Y es precisamente en la visita cuando nos encontramos con Jesús Azcárate, el último cubero, aunque su hijo está aprendiendo también este oficio tan especial. Llevan el oficio en la sangre, pues ya son cuatro generaciones de cuberos. De hecho los tinos se tienen que construir en el lugar donde se van a instalar porque sus dimensiones hacen muy difícil su transporte. Las barricas se usan un máximo de seis años, los tinos, en cambio, se usan mientras están en buenas condiciones. Entre tinos también descubrimos un utensilio que usan para separar la clara de la yema de los huevos. ¿Qué hace esto aquí? Pues usan las claras para limpiar las tinos, como antaño. Y como que hemos ido bajando hemos llegado al cementerio, el espacio dónde se guardan botellas de todos los vinos y añadas de la bodega.

Y volviendo a la superficie llegamos a la casa Prado Enea, la casa en la que la familia Muga empezó a hacer vino en el barrio de la Estación (antes, como ya he dicho, lo hacían en el pueblo). Aquí realizamos una cata de siete de los vinos de la bodega con Juan Muga. Empezamos con el blanco. Si, en la Rioja también se hacen blancos y el de Muga está muy bueno. Seguimos con el rosado, un homenaje a los orígenes de la bodega, ya que su primer vino, en 1932 era rosado. Es un vino que reivindica su identidad propia. Seguimos con los tintos. Primero con el Muga Crianza 2009 y después con el Muga Selección Especial 2009, un vino que se hace con viñas de 30 años de edad y durante más de tres años envejece en barricas. Es un vino afrutado y que remarca la identidad de la bodega que estamos visitando. También tomamos una copa de Prado Enea, el primer gran reserva de esta bodega que conserva totalmente su carácter familiar. Y con el llegamos a los vinos top de la bodega. El Torre Muga, que se hace con la uva de unos viñedos de 80 años y que tienen muy poca producción. Y para acabar la visita, probamos el Aro 2009. El vino más exclusivo de Muga y que tan solo se elabora en los años en qué la uva tiene mejor calidad. Por esto es muy escaso y muy apreciado entre los amantes del vino.

Trasiego en la Rioja Alta

De visita en bodegas de la Rioja (1): La Rioja Alta

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Estos días hemos estado de visita en la Rioja y como no puede ser de otra forma en esta zona, con una gran riqueza vitivinícola hemos visitado tres bodegas. Todas en el barrio de la estación de Haro, que tiene la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo. En concreto, de las tres bodegas que hemos visitado, dos son centenarias: La Rioja Alta y CVNE mientras que la tercera, Muga, es un poco más joven (no demasiado) pero sus vinos también son irresistiblemente excelentes. Dedicaremos un artículo a cada una de las bodegas visitadas.

Empezamos por La Rioja Alta, la primera que visitamos. Su cuartel general está en el barrio de la Estación de Haro pero además cuentan con un gran centro de producción a tan solo cinco minutos, en Labastida. Estas instalaciones, muy modernas, están rodeadas de la viñas de las qué nacen las uvas de las qué unos años después de su entrada en las bodegas salen unos vinos excelentes como el Gran Reserva 890, en honor al 1890 que es el año de fundación de la bodega, o el también Gran Reserva 903 y que tan solo se elaboran en los años en qué la calidad de uva es muy buena. Porqué en esta bodega, como las otras que visitamos, priman la calidad y buscan la excelencia para sus mejores vinos. El Gran Reserva 890 es su vino top y ahora acaba de salir al mercado una nueva añada, la de 1998 y de la que tan solo se han hecho 25.000 botellas.

La visita empieza en la espectacular sala de tinas de acero inoxidable. Paseamos por la parte superior. Ahora están vacías pero en la época de vendimia están todas llenas de uvas y mosto que se convertirá en vino tras la fermentación y su paso por la barrica y la botella. Después vemos la parte inferior y pasamos, como hace el vino, a la sala de barricas. Hay una infinidad de de barricas de madera que llenan una gran sala de barricas. Están colocadas con una precisión milimétrica y además se realiza el trasiego a la forma tradicional, con la luz de la vela. Es decir, cada cuatro meses, aproximadamente, se cambia el vino de barrica y se filtra. Cuando se llega al final de ellas, con un vaso se mira, a la luz de la vela que no haya pósitos. Cuando estos llegan, se termina el trasvase y el vino reposará cuatro o cinco meses más hasta el siguiente trasiego hasta que esté en su momento óptimo para cambiar la barrica por la botella como sitio ideal para envejecer.

Pero a parte del nuevo centro de producción también visitamos las instalaciones antiguas, que se han ido modernizando con el paso del tiempo y están a pleno rendimiento. Aquí podemos ver como en la misma bodega aún se hacen sus propias barricas de forma artesanal y también la nave de experimentación, dónde el enólogo busca nuevos vinos y mejorar los ya existentes. También descubriremos las antiguas tinas de madera, ahora en desuso en esta bodega, así como también su pasillo subterráneo y el gran botellero donde se guarda el vino hasta que es distribuido y llega a las tiendas y a nuestras mesas.