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Vinómico: ¿el cava es mejor sin la DO Cava?

Copa de cava rota

Catalunya produce casi la totalidad del cava que se vende en el mundo. En concreto, según los últimos datos del consejo regulador del Cava, el 97,5% de toda la producción mundial procede de bodegas catalanas. El resto se elabora en diferentes comunidades de España, como en Valencia, Extremadura y Rioja entre otras.  Y mientras tanto en el corazón del Penedès algunos de las cavistas se están planteando poder elaborar sus vinos espumosos bajo el paraguas de la DO Penedès. El principal argumento es que la irrupción de cavas baratos y algunos de pésima calidad les lastra las ventas e impide una valoración más elevada de su producto.  Es cierto que esto ha pasado y en parte como consecuencia de la gran expansión y crecimiento que ha experimentado el cava. Pero en la variedad también está su riqueza. ¿O es que alguien cree que se podrían vender más de 240 millones de botellas si todas fueran de una elevadísima calidad o todo fuera pésimo? ¿Y no pasa con Denominaciones de Origen con grandes volúmenes y de reconocido prestigio como Rioja?

Como siempre, cada uno sabe que tiene en su casa, pero des de mi punto de vista, quizá pueda resultar interesante pasarse a la Denominación de Origen Penedès para aquellos que tienen unas ventas importantes en un mercado más o menos local, pero a nivel internacional des de mi punto de vista es más fácil vender la marca Cava (lo demuestra la fortaleza de sus ventas internacionales incluso en mercados como el francés y el belga, donde el Champange supone una gran barrera de entrada) que introducirse con el nombre del Penedès, menos conocida y que además puede suponer una inversión extra para darse a conocer. Y a nivel local, para los conocedores de la DO Cava y de la DO Penedès también supone dar una vuelta de tuerca ya que el cambio de marcas siempre lía a los consumidores. Y en lo que supone a los costes de promoción, el mercado del vino ya es suficientemente complejo. El vino se vende por su marca, pero también por su denominación de origen (y Catalunya, por DO pequeñas no queda, pero este será asunto de otro Vinómico) y a nivel internacional, el cambio es más difícil que a nivel local. Entiendo que los impulsores del cambio de una DO a otra se sienten frustrados y lamentan el lastre que les suponen estos cavas de gama bajísima que no se aprovechan ni para descorchar en las fiestas familiares y que podemos encontrar en las estanterías de algunos supermercados, pero quizá lo mejor sería hacer fuerza, que se regulara mejor la producción de cava y se pudieran excluir a estos productores con una calidad pésima y que suponen un lastre para el producto.

Por Roger Junyent

Vinómico: El vino, eterna víctima de los boicots

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Durante estas fiestas ha vuelto a saltar a la actualidad el boicot al cava catalán. Y todo por el debate alrededor de la independencia catalana. Pero lo que busco no es analizar el boicot concreto que en este momento pueda o no tener el boicot al cava catalán sino porque el vino (catalán, español, francés…) es siempre una de las primeras víctimas de los boicots y su solución. En España, el cava catalán ya fue víctima del radicalismo cuando se creó toda la polémica alrededor del estatuto catalán y lo vuelve a ser, en menor o mayor medida en estos momentos. También aparecieron noticias de boicot a los vinos españoles en el Reino Unido este pasado verano, en los momentos de más tensión por el eterno y no resuelto conflicto de Gibraltar. Otro ejemplo, lejos de nuestras fronteras fué en 2003, con la guerra de Irak en Estados Unidos se boicoteó al vino francés. La caída se cifró, en aquel momento en el 30%. Y en China, el vino francés también ha sido objeto de boicots por su postura sobre el Tíbet.

¿Y por qué pasa esto?

Pues pasa por qué el vino es un producto que siempre se asocia a su territorio de origen y de hecho en las mismas tiendas (especializadas o grandes superficies comerciales) se clasifican, con mayor o menor detalle, en función de su región de procedencia. Como más cercanos, más detalle. Y esto no pasa con casi ningún otro producto de consumo tan habitual. Además también puede tener un impacto sociológico o psicológico sobre el territorio boicoteado.

¿La solución?

La gran solución es el tiempo. Con el paso del tiempo se cura todo e incluso los boicots al vino y al cava. Y es que si se compra un producto en términos generales no se hace por su origen geográfico, sino por la relación calidad-precio y porqué aquel producto gusta. En el boicot al cava catalán por el proceso estatutario al final las ventas se recuperaron y consiguieron llegar casi a niveles anteriores, aunque ahora parece que existe un nuevo boicot por motivos políticos. Además, si ha bajado el consumo de cava catalán es porqué también han aparecido en el mercado alternativas más económicas. Hhasta hace pocos años las alternativas más parecidas al cava catalán era el champange francés, notablemente más caro. El bolsillo impedía el boicot si se quería un espumoso decente. Ahora han nacido por diferentes puntos de España alternativas más económicas (algunas de calidad pésima y otras muy correctas y de gran nivel) que hacen viable el boicot manteniendo una calidad y unos precios similares.

Por el lado de las empresas, en el caso catalán, las bodegas se han lanzado a la exportación y ahora venden más que nunca en mercados internacionales como alternativa al castigado y castigador mercado español. Lo empezaron a hacer en el boicot por el Estatut y ahora cogen los frutos. Este segundo boicot tendría menos impacte porcentual en sus ventas y además, en líneas generales, las ventas al exterior proporcionan mejores márgenes de negocio.

Por Roger Junyent.