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Clos Pons, vinos en tierra de olivos

plaTETEn esta ocasión hemos viajado hasta la comarca de Les Garrigues, en Lleida. Es tierra de aceite pero de allí también nacen buenos vinos como la de la bodega Clos Pons que es la que hemos visitado en esta ocasión.  La bodega está rodeada de olivos y viñas. Y es que sus propietarios, el Grup Pons es un histórico de la producción de aceites pero no de vinos que como los aceites tienen un gran nivel. Sigue leyendo

Bodega Can Roda

Can Roda abre sus puertas a los visitantes

La bodega Can Roda, de la DO Alella, ha puesto en marcha su proyecto enoturístico abriendo las puertas de su preciosa casa de estilo modernista que hasta ahora solo se podía visitar en ocasiones especiales. A partir de ahora la bodega de Santa Maria de Martorelles se podrá visitar un domingo al mes a las 12h aunque de cara la primavera se incrementarán las frecuencias. El primer día de su apertura será el 9 de diciembre y los visitantes tendrán la oportunidad de pasear por la viñas dónde nacen los vinos de Can Roda, disfrutar de la casa de estilo modernista y finalmente catar algunos de los vinos que se producen en la bodega, que también se podrá ver durante la visita a las instalaciones.

Viñas con vistas a Montserrat Oller del Mas

Enoturismo: de visita en el castillo milenario de Oller del Mas

Nos vamos a la viña y la bodega. Esta vez lo hacemos en Oller del Mas, una bodega con castillo milenario y que cuenta con sus propias viñas situado en el corazón de Catalunya, muy cerca de la ciudad de Manresa donde se produce el vino de la DO Pla de Bages. Hacemos la visita de la mano de la empresa especializada Castlexperience, que lleva los visitantes des de Barcelona hasta la comarca del Bages, todo permitiendoles disfrutar de los vinos de esta tierra pero también del paisaje, pues en ella se encuentra la montaña mas sagrada de Catalunya, Montserrat. Y estemos donde estemos, des de Oller del Mas siempre está a la vista. Y si no se ve, nos giramos, y zas: allí están sus espectaculares rocas que se alzan de forma abrupta en medio de la nada. Pero bien, en esta ocasión estamos aquí para visitar la bodega y no la montaña.

Parece extraño pero hasta que no estamos casi a la entrada de Oller del Mas nos cuesta ver viñas. Existen dos razones por esto: en el Pla de Bages, las cepas se alejan de las carreteras y además se esconden entre pequeñas zonas boscosas. Esto da un carácter muy especial al Pla de Bages que diferencia esta tierra de cualquier otra donde se cultivan viñas y además contribuye a dar un carácter especial a sus vinos.

Llegamos a Oller del Mas. Entramos en la zona amurallada y después de hacer unas vistas a la zona nos dirigimos a las viñas. Estamos en un entorno histórico. Des de hace 37 generaciones pertenece a la misma familia y se ha transmitido siguiendo siempre la figura tradicional del hereu (en Catalunya, el primer hijo heredaba toda la propiedad familiar). Este debe ser el secreto que ha permitido que la familia mantenga todo el recinto en unas más que excelentes condiciones. La viñas están a punto de ser vendimiadas. La uva está ya muy dulce y nos acercamos para ver la zona de vinificación. Es pequeña y de hecho se les está quedando pequeña pero la tecnología es la más moderna (proyectan con construir un hotel con una bodega totalmente nueva y mas amplia). Visión artificial incluida para conseguir la mejor calidad de la uva y evitar que hojas, uva dañada y otras impurezas se cuelen en las tinas y hundidas en el mosto, hundan su calidad que como comprobaremos después es excelente. En esta zona, como en todas las bodegas tienen las tinas de acero, la zona de recepción de la uva donde las noches de vendimia la actividad es incesante… Pero aquí, en este recinto se trabaja pocos días al año: durante la vendimia y mientras el mosto fermenta. Es entonces cuando el vino entra en el castillo milenario.

En el interior del castillo, Oller del Mas conserva las tinas viejas, pero han sido abiertas y ahora en ellas se guardan las mejores botellas del vino de la familia Margenat. Pero también es entre las paredes del sótano del castillo donde el vino envejece lentamente hasta que se consigue su punto de óptimo para salir al mercado. De hecho, Marc, sumiller y guía en nuestra visita nos asegura que la apuesta es mantener el vino en la bodega tantos años como sea necesario hasta alcanzar su punto de consumo óptimo. No creen en la idea que se tenga que guardar en casa de cada consumidor. Así, que mejor lo tienen ellos hasta que lo encuentran en su punto. Si necesita cinco años, cinco años que se está el vino en el castillo, si son seis, pues seis. Pero antes de bajar al sótano, también hecho unas vistas mas generales de la finca, hemos subido a la torre del castillo. Des de aquí tenemos vistas privilegiadas del entorno: viñas, montañas, Montserrat, bosques, ciudad… de todo… Hasta que finalmente es el momento de ver el fruto de todo lo que nos han explicado y hemos visto resumido en una copa. Probamos los mejores caldos de la bodega. Son el Arnau Oller (su nombre se debe a un destacado miembro del linaje) y también un Petit Bernat. Arnau Oller es un vino top. Apetece de beber sin comer nada. Tiene carácter y entra muy bién. Y el Petit Bernat es un vino joven, muy joven (en todos los sentidos) y que ha catapultado la bodega al éxito (también es muy económico). Es desenfadado, ligero y se puede beber casi en cualquier momento y combinación.

Después, para rematar la visita no acercamos al Pitch&Putt con piscina de la misma bodega, nos podemos refrescar y hacer una buena comida en su restaurante acabado de estrenar.