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Trasiego en la Rioja Alta

De visita en bodegas de la Rioja (1): La Rioja Alta

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Estos días hemos estado de visita en la Rioja y como no puede ser de otra forma en esta zona, con una gran riqueza vitivinícola hemos visitado tres bodegas. Todas en el barrio de la estación de Haro, que tiene la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo. En concreto, de las tres bodegas que hemos visitado, dos son centenarias: La Rioja Alta y CVNE mientras que la tercera, Muga, es un poco más joven (no demasiado) pero sus vinos también son irresistiblemente excelentes. Dedicaremos un artículo a cada una de las bodegas visitadas.

Empezamos por La Rioja Alta, la primera que visitamos. Su cuartel general está en el barrio de la Estación de Haro pero además cuentan con un gran centro de producción a tan solo cinco minutos, en Labastida. Estas instalaciones, muy modernas, están rodeadas de la viñas de las qué nacen las uvas de las qué unos años después de su entrada en las bodegas salen unos vinos excelentes como el Gran Reserva 890, en honor al 1890 que es el año de fundación de la bodega, o el también Gran Reserva 903 y que tan solo se elaboran en los años en qué la calidad de uva es muy buena. Porqué en esta bodega, como las otras que visitamos, priman la calidad y buscan la excelencia para sus mejores vinos. El Gran Reserva 890 es su vino top y ahora acaba de salir al mercado una nueva añada, la de 1998 y de la que tan solo se han hecho 25.000 botellas.

La visita empieza en la espectacular sala de tinas de acero inoxidable. Paseamos por la parte superior. Ahora están vacías pero en la época de vendimia están todas llenas de uvas y mosto que se convertirá en vino tras la fermentación y su paso por la barrica y la botella. Después vemos la parte inferior y pasamos, como hace el vino, a la sala de barricas. Hay una infinidad de de barricas de madera que llenan una gran sala de barricas. Están colocadas con una precisión milimétrica y además se realiza el trasiego a la forma tradicional, con la luz de la vela. Es decir, cada cuatro meses, aproximadamente, se cambia el vino de barrica y se filtra. Cuando se llega al final de ellas, con un vaso se mira, a la luz de la vela que no haya pósitos. Cuando estos llegan, se termina el trasvase y el vino reposará cuatro o cinco meses más hasta el siguiente trasiego hasta que esté en su momento óptimo para cambiar la barrica por la botella como sitio ideal para envejecer.

Pero a parte del nuevo centro de producción también visitamos las instalaciones antiguas, que se han ido modernizando con el paso del tiempo y están a pleno rendimiento. Aquí podemos ver como en la misma bodega aún se hacen sus propias barricas de forma artesanal y también la nave de experimentación, dónde el enólogo busca nuevos vinos y mejorar los ya existentes. También descubriremos las antiguas tinas de madera, ahora en desuso en esta bodega, así como también su pasillo subterráneo y el gran botellero donde se guarda el vino hasta que es distribuido y llega a las tiendas y a nuestras mesas.