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Oller del Mas

Noche de vendimia en el Pla de Bages

Por algunos la vendimia es el final, para otros el principio pero en realidad es tan solo un momento intermedio de vital importancia en todas las bodegas. Es cuando termina el trabajo en la viña y empieza en la bodega. Lo que se ha hecho hasta este momento es muy importante para garantizar la calidad de la uva. Y a partir de ahora, lo que se haga será vital para mantener las buenas condiciones de la uva (transformada primero en mosto y después en vino) que tantos esfuerzos ha costado conseguir y al final obtener un vino de calidad.

Es medianoche y en Oller del Mas, bodega de la Denominación de Origen Pla de Bages, el Merlot está en el punto óptimo para ser vendimiado. Las pocas lluvias y el calor de agosto han hecho madurar la uva que ya no puede esperar más si la bodega quiere mantener la óptima calidad que caracteriza sus vinos.

En Oller del Mas lo habitual es vendimiar a mano, con una delicada selección de cada grano de uva antes, durante y después de la cosecha, pero en este momento la situación es de emergencia (la vendimia debía empezar el sábado pero la lluvia la hizo suspender hasta el domingo) y se cosecha con la máquina. Esperar más días significaría no poder coger toda la uva y perder parte de la cosecha y el vino. Cuando llegamos a la viña sobre la máquina cosechadora, la selección manual de los granos de uva en la viña ya se ha realizado y es momento de cosechar. Se hace de noche porque así la uva llega a la tina a una temperatura de unos 20 grados o menos. Si se hiciera de día podría entrar a 30 grados. Y a más de 35 grados, la levadura muere y deja de convertir el azúcar del mosto en alcohol y la bodega tendría un grave problema: se podría quedar sin vino.

Sobre la máquina, pasamos hilera tras hilera de cepas. Para cosechar, la máquina hace vibrar las cepas y caen todas las uvas. Cuando hemos hecho algunas hileras, volvemos a la bodega y dejamos toda la uva en el remolque vibratorio.

En este momento la enóloga de Oller del Mas recoge las muestras para analizar la acidez y el azúcar de la uva. De esta forma ya se pueden hacer las primeras predicciones de cómo será el vino. Pues del azúcar que contenga dependerá su graduación (a más azúcar, más grados). Es curioso ver como se realizan estos análisis. Para saber la graduación no se separa el azúcar de la resta de mosto. Es una operación mucho más simple. Se coloca una muestra de mosto en el refrectómetro y se mira ante una luz y el aparato nos confiesa la graduación. Para saber la acidez se hecha un líquido en el mosto hasta que cambia su color. En función de la cantidad de líquido que se tira se sabe la acidez del vino.

Volviendo a la uva, del remolque pasa a una cinta transportadora que ayuda a separar todo lo que no debe llegar a la tina y estropea la calidad del vino: ramas, hojas, insectos o cualquier otra cosa que pueda llegar de la viña. Aunque es de noche y no hay demasiados insectos (de día está todo lleno) siempre se cuela alguno. Además, en Oller del Mas, a parte de la selección automática realizan otra selección manual: a lo largo de otra cinta transportadora diferentes personas controlan que solo pase uva de calidad y retiran las impurezas que aún quedan en la fruta. Y de aquí, con otra cinta transportadora llega a la prensa y entra a la tina donde realizará la fermentación y maceración hasta el momento de pasar a la barrica.

Artículo realizado con la colaboración de la Jove Confraria de Vins del Bages