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terraVINEA

Terra Vinéa: el vino escondido en una mina

Terra Vinéa es un centro enoturístico, una bodega y una antigua mina. Se trata de una propuesta muy original y para nosotros resultó una gran descubierta en nuestro viaje al sud de Francia.

Terra Vinéa se encuentra en el municipio de Portel des Corbières, a unos 20 minutos al sud de la ciudad de Narbona. Allí, el vino envejece bajo tierra pero para llegar a las galerías debemos subir. Des del centro de visitantes, en el que hay un restaurante en el que se pueden comer productos típicos de la gastronomía francesa y que cuenta con una tienda con ellos, cogeremos un pequeño trenecito, de aquellos típicos de las zonas turísticas. Sigue leyendo

González Byass tendrá el primer Sherry Hotel del mundo

Gonzalez Byass hotel

La firma González Byass recuperará y convertirá las antiguas casas de su bodega situadas justo delante de la catedral y junto al Alcázar de Jerez en un Hotel Boutique. De esta forma, el centro de la ciudad de Jerez contará el primer Sherry Hotel del mundo y se situará en la bodega Tío Pepe que se ha convertido ya en todo un referente enoturístico y recibe más de 200.000 visitas anuales. Sigue leyendo

Raimat estrena centenario con Ánima

Anima Raimat Vino blanco

Raimat celebra este año su centenario. Y su primera forma para celebrarlo es con el estreno de dos vinos, Ánima de Raimat, y que serán exclusivos para el sector de la Hostelería Selecta y las Tiendas Especializadas. Y es que Ánima es una gama formada por un vino tinto y otro vino blanco de un nivel exclusivo y que pretenden reflejar la esencia y acercar la marca de Lleida a nuevos consumidores. Según nos cuentan des de la bodega, Ánima representa un estilo de vino que pretende adaptarse a las nuevas tendencias que exigen los consumidores: más afrutado, con personalidad, potencia y que reflejen lo mejor de la región vinícola de la que proceden, las tierras de Lleida.

Así, el Ánima de Raimat tinto es un vino de estilo joven, moderno, fresco y con muchas notas frutales y de chocolate elaborado con Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah. Y su pareja, el vino Ánima Blanco sigue la misma línea argumental: es fresco, moderno, amable, con alta intensidad frutal y con multitud de aromas. En esta primera añada es un coupage de Chardonnay, Xarel·lo y Albariño. Sigue leyendo

Enoturismo en bicicleta

Enoturismo: con bicicleta y sin esfuerzo entre viñas a la orilla del Duero

Enoturismo en bicicleta

La bodega Finca Villacreces de la DO Ribera del Duero ofrece la posibilidad de visitar su bodega y sus viñedos y el bosque de su entorno sobre dos ruedas, con una bicicleta eléctrica. Además, la ruta programada también bordea un pequeño tramo de la orilla del Duero. Esta ruta enoturística tiene un recorrido total de tres kilómetros y con ella se visitan diferentes parcelas de viñedo que está rodeado de un pinar con más de un siglo de historia y bañado por las aguas del Duero. Para hacer el trayecto más cómodo y apto para todos los públicos las bicicletas incorporan un motor eléctrico para visitar las cepas en la llamada Milla de Oro de la Ribera del Duero.

Se trata de un paseo en bici que se ofrece de forma gratuita y opcional a todos los visitantes enoturísticos que visiten la Finca Villacreces. La ruta dura unos 30 minutos y con esta iniciativa la Finca Villacreces quiere dar a conocer su entorno, de un gran valor ecológico, de forma limpia y atractiva, al mimo tiempo que muestra los viñedos en los que nace Punto, el vino que por Parker fue considerado como el mejor de la historia por menos de 20 dólares.

Tonelería Muga

De visita en bodegas de la Rioja (2): Muga

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En nuestro viaje por la Rioja, la segunda parada en una bodega es Muga, en el mismo barrio de la estación de Haro que la Rioja Alta. La bodega no es centenaria (primero hacían el vino en el pueblo y más adelante se trasladaron al barrio de la Estación) pero tiene una gran historia y sus instalaciones son un excelente ejemplo de combinación entre tradición y modernidad. De hecho en el exterior des de la rotonda del barrio de la estación de Haro, se puede ver la torre y la entrada en el centro de visitantes que son un claro ejemplo de esta modernidad. Pero no se ha olvidado de la tradición y se conserva la casa donde la familia empezó a hacer vino en el barrio de la Estación.

Entramos en el Wine Bar de las bodegas, un espacio ideal para relajarse todo tomando uno de los vinos de la bodega. Es difícil elegir porqué toda la gama es excelente. Después del paso por el Wine Bar entramos en la bodega.

Una parte del secreto de los vinos de la familia Muga se cuece en el patio de su bodega. Allí es donde ya antes que la uva llegue a la bodega se forjan las barricas. La madera se ha estado secando más de dos años al aire libre, bajo el sol, la nubes, el viento, la lluvia… Muga tiene sus propios toneleros que hacen de forma artesanal las barricas de madera que se usan para hacer el vino que acabará en las aproximadamente 1.500.000 botellas que cada año salen de la bodega familiar. De hecho, también es el patio de vendimias donde durante la época de cosecha de la uva hay una gran actividad. Aquí llega la uva, cosechada a mano para poder hacer una buena selección en la misma cepa. Además, también se hace una selección en cinta para desechar los impropios y todo aquello que no debe entrar en el tino. También nos cuentan que el raspón, vuelve a la viña: se aprovecha para a abonar el terreno y además se reducen los residuos. Y poco a poco vamos bajando a las entrañas de la bodega. Así paseamos por sus salas de tinos. Muga conserva al máximo la tradición y sus tinos, donde el mosto fermenta y se convierte en vino son de madera, un hecho casi insólito en España donde el acero ha ido sustituyendo este material tradicional. Y es precisamente en la visita cuando nos encontramos con Jesús Azcárate, el último cubero, aunque su hijo está aprendiendo también este oficio tan especial. Llevan el oficio en la sangre, pues ya son cuatro generaciones de cuberos. De hecho los tinos se tienen que construir en el lugar donde se van a instalar porque sus dimensiones hacen muy difícil su transporte. Las barricas se usan un máximo de seis años, los tinos, en cambio, se usan mientras están en buenas condiciones. Entre tinos también descubrimos un utensilio que usan para separar la clara de la yema de los huevos. ¿Qué hace esto aquí? Pues usan las claras para limpiar las tinos, como antaño. Y como que hemos ido bajando hemos llegado al cementerio, el espacio dónde se guardan botellas de todos los vinos y añadas de la bodega.

Y volviendo a la superficie llegamos a la casa Prado Enea, la casa en la que la familia Muga empezó a hacer vino en el barrio de la Estación (antes, como ya he dicho, lo hacían en el pueblo). Aquí realizamos una cata de siete de los vinos de la bodega con Juan Muga. Empezamos con el blanco. Si, en la Rioja también se hacen blancos y el de Muga está muy bueno. Seguimos con el rosado, un homenaje a los orígenes de la bodega, ya que su primer vino, en 1932 era rosado. Es un vino que reivindica su identidad propia. Seguimos con los tintos. Primero con el Muga Crianza 2009 y después con el Muga Selección Especial 2009, un vino que se hace con viñas de 30 años de edad y durante más de tres años envejece en barricas. Es un vino afrutado y que remarca la identidad de la bodega que estamos visitando. También tomamos una copa de Prado Enea, el primer gran reserva de esta bodega que conserva totalmente su carácter familiar. Y con el llegamos a los vinos top de la bodega. El Torre Muga, que se hace con la uva de unos viñedos de 80 años y que tienen muy poca producción. Y para acabar la visita, probamos el Aro 2009. El vino más exclusivo de Muga y que tan solo se elabora en los años en qué la uva tiene mejor calidad. Por esto es muy escaso y muy apreciado entre los amantes del vino.

Viñas con vistas a Montserrat Oller del Mas

Enoturismo: de visita en el castillo milenario de Oller del Mas

Nos vamos a la viña y la bodega. Esta vez lo hacemos en Oller del Mas, una bodega con castillo milenario y que cuenta con sus propias viñas situado en el corazón de Catalunya, muy cerca de la ciudad de Manresa donde se produce el vino de la DO Pla de Bages. Hacemos la visita de la mano de la empresa especializada Castlexperience, que lleva los visitantes des de Barcelona hasta la comarca del Bages, todo permitiendoles disfrutar de los vinos de esta tierra pero también del paisaje, pues en ella se encuentra la montaña mas sagrada de Catalunya, Montserrat. Y estemos donde estemos, des de Oller del Mas siempre está a la vista. Y si no se ve, nos giramos, y zas: allí están sus espectaculares rocas que se alzan de forma abrupta en medio de la nada. Pero bien, en esta ocasión estamos aquí para visitar la bodega y no la montaña.

Parece extraño pero hasta que no estamos casi a la entrada de Oller del Mas nos cuesta ver viñas. Existen dos razones por esto: en el Pla de Bages, las cepas se alejan de las carreteras y además se esconden entre pequeñas zonas boscosas. Esto da un carácter muy especial al Pla de Bages que diferencia esta tierra de cualquier otra donde se cultivan viñas y además contribuye a dar un carácter especial a sus vinos.

Llegamos a Oller del Mas. Entramos en la zona amurallada y después de hacer unas vistas a la zona nos dirigimos a las viñas. Estamos en un entorno histórico. Des de hace 37 generaciones pertenece a la misma familia y se ha transmitido siguiendo siempre la figura tradicional del hereu (en Catalunya, el primer hijo heredaba toda la propiedad familiar). Este debe ser el secreto que ha permitido que la familia mantenga todo el recinto en unas más que excelentes condiciones. La viñas están a punto de ser vendimiadas. La uva está ya muy dulce y nos acercamos para ver la zona de vinificación. Es pequeña y de hecho se les está quedando pequeña pero la tecnología es la más moderna (proyectan con construir un hotel con una bodega totalmente nueva y mas amplia). Visión artificial incluida para conseguir la mejor calidad de la uva y evitar que hojas, uva dañada y otras impurezas se cuelen en las tinas y hundidas en el mosto, hundan su calidad que como comprobaremos después es excelente. En esta zona, como en todas las bodegas tienen las tinas de acero, la zona de recepción de la uva donde las noches de vendimia la actividad es incesante… Pero aquí, en este recinto se trabaja pocos días al año: durante la vendimia y mientras el mosto fermenta. Es entonces cuando el vino entra en el castillo milenario.

En el interior del castillo, Oller del Mas conserva las tinas viejas, pero han sido abiertas y ahora en ellas se guardan las mejores botellas del vino de la familia Margenat. Pero también es entre las paredes del sótano del castillo donde el vino envejece lentamente hasta que se consigue su punto de óptimo para salir al mercado. De hecho, Marc, sumiller y guía en nuestra visita nos asegura que la apuesta es mantener el vino en la bodega tantos años como sea necesario hasta alcanzar su punto de consumo óptimo. No creen en la idea que se tenga que guardar en casa de cada consumidor. Así, que mejor lo tienen ellos hasta que lo encuentran en su punto. Si necesita cinco años, cinco años que se está el vino en el castillo, si son seis, pues seis. Pero antes de bajar al sótano, también hecho unas vistas mas generales de la finca, hemos subido a la torre del castillo. Des de aquí tenemos vistas privilegiadas del entorno: viñas, montañas, Montserrat, bosques, ciudad… de todo… Hasta que finalmente es el momento de ver el fruto de todo lo que nos han explicado y hemos visto resumido en una copa. Probamos los mejores caldos de la bodega. Son el Arnau Oller (su nombre se debe a un destacado miembro del linaje) y también un Petit Bernat. Arnau Oller es un vino top. Apetece de beber sin comer nada. Tiene carácter y entra muy bién. Y el Petit Bernat es un vino joven, muy joven (en todos los sentidos) y que ha catapultado la bodega al éxito (también es muy económico). Es desenfadado, ligero y se puede beber casi en cualquier momento y combinación.

Después, para rematar la visita no acercamos al Pitch&Putt con piscina de la misma bodega, nos podemos refrescar y hacer una buena comida en su restaurante acabado de estrenar.

Taller Niños en visita a bodega de CVNE

Cuentacuentos en Viña Real

“Érase una vez en un lugar de La Rioja…”. Así comenzarán los cuentos que podrán oírse en la bodega Viña Real el fin de semana del 21 y 22 de abril, justo los dos días previos a la celebración del día del libro. Durante el fin de semana, los niños que acudan a la bodega podrán disfrutar de las historias de un cuentacuentos y convertirse en creadores de cuentos. Los más pequeños podrán disfrutar de una mañana llena de fantasía, jugarán con materiales reciclados y finalmente crearán su propio cuento en forma de botella para llevarse de recuerdo a casa, mientras los mayores visitan la bodega.

Se celebrarán dos sesiones, una el sábado y otra el domingo. Ambas comenzarán a las 12.00 horas y tendrán una duración aproximada de una hora y media, coincidiendo con la visita a la bodega. Estas sesiones tendrán un coste de 10 euros por cada niño, y dado que el números de plazas son limitadas, se aconseja reservar previamente a través de los teléfonos 941 304 809 y 945 625 255.

De esta forma, Viña Real quiere acercar a los niños a la cultura del vino y a las raíces que esta cultura tiene en La Rioja, y qué mejor forma de llegar a ellos que a través de los cuentos y de la magia de las historias. Así Viña Real, una bodega que destaca por haber sabido adaptar las tradiciones del mundo del vino a las necesidades de hoy en día, se suma a los actos que se organizan en todo el país con motivo de una fecha tan señalada para la cultura como lo es el Día del Libro.

Las sesiones de cuentacuentos tendrán lugar en la sala multiusos de Viña Real, una sala de 400 metros cuadrados donde los niños podrán jugar y disfrutar de un entorno complemente lúdico y cultural. Mientras los pequeños disfrutan de los cuentos, los mayores podrán visitar la bodega. Las visitas guiadas se pueden realizar tanto en castellano como en inglés, y tras recorrer las instalaciones, la bodega deleita a sus visitantes con una cata de dos vinos de Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE).

Además, los amantes del buen vino pueden comprar cualquiera de los caldos de CVNE, Viña Real y Contino, en todos sus formatos, en la tienda de la bodega, que está abierta de 10:00 a 18:30 horas. Existe la posibilidad de adquirir el vino por botellas individuales o por cajas, y según la época del año, hay promociones puntuales. Además, cualquiera que lo desee puede acercarse a esta bodega. Y es que en Viña Real no hay barreras. En 2006 se convirtió en la primera bodega adaptada para invidentes y discapacitados visuales, tras adecuar sus instalaciones con señalizaciones especiales.

La bodega Viña Real de CVNE es obra del arquitecto francés Philippe Mazieres. Su diseño sorprende visualmente al visitante al mostrar una gigantesca tina, que se alza sobre el Cerro de la Mesa. Debajo del conjunto, hay dos túneles destinados al almacenaje, uno de barricas y otro de botellas. El túnel destinado al almacenaje de las barricas tiene capacidad para albergar 14.000 barricas, apiladas hasta 5 alturas. El otro túnel almacena botellas en jaulas de aluminio con capacidad para 600 botellas cada una y éstas, a su vez, se apilan haciendo una torre de 10 jaulas de alto, por 10 de ancho.