La adaptación de bodegas a personas con movilidad reducida

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En los últimos años las bodegas han ido abriendo sus puertas a los visitantes consolidando así el enoturismo. Y si antes resultaba difícil encontrar una bodega que abriera sus puertas a los visitantes, ahora lo difícil es encontrar alguna que no luche por su parte del pastel enoturístico. Y es que durante todo este tiempo se han consolidado numerosas rutas de vino en las principales zonas enoturísticas de España y que han creado unas grandes experiencias para sus visitantes. Y dentro de estas experiencias hay todo tipo de bodegas para visitar: grandes, pequeñas, antiguas, modernas… pero aún hay una asignatura pendiente en muchas de ellas. Se trata de qué las bodegas estén adaptadas a personas con movilidad reducida. Estas adaptaciones en algunas ocasiones son muy fáciles. Por ejemplo para superar un desnivel como pueden ser unas escaleras o un pequeño muro basta con las instalación de un salvaescaleras que se adapte al espacio y sus necesidades.

Quizá en algunas bodegas antiguas, con pasos muy estrechos puede parecer difícil hacer la adaptación. Pero lo cierto es que la tecnología actual permite múltiples opciones, incluso plataformas y sillas que superan las curvas. Y si se trata de una bodegas más moderna o en la que se realiza alguna reforma, la realidad es que resulta muy difícil encontrar excusas para justificar que no se puede adaptar a las necesidades de personas con movilidad reducida. Estas adaptaciones, que en muchas ocasiones resultan más sencillas de lo que uno puede pensar, contribuyen a la responsabilidad social corporativa de las bodegas y también a la atracción de nuevos turistas para que realicen una visita a las instalaciones. Y es que cada vez son más las personas con problemas de movilidad que deciden salir de casa, hacer turismo y en definitiva conocer nuevos espacios.

Para esto es importante que se les pongan las cosas fáciles y no se encuentren con obstáculos en su movilidad. Además es importante tener en cuenta que una persona con discapacidad, que casi siempre visita la bodega con uno o más acompañantes. También es importante tener en cuenta que si la bodega se encuentra en una zona de tradición vinícola y con una ruta de bodegas señalizadas, lo más sencillo para la persona con problemas de movilidad será elegir aquella que esté adaptada y puede ver todos sus rincones sin problema alguno. Y por último y no menos importante es que estas adaptaciones y la supresión de barreras no solo sirven para personas con problemas de movilidad, sino que también facilitan la realización del recorrido al resto de visitantes del centro enoturístico.

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